martes, 30 de septiembre de 2008

DARIO ZANA - Capítulo en Blanco -

Del 30 de Setiembre al 25 de octubre en Pabellon4 - Uriarte 1332



























CAPÍTULO EN BLANCO

El singular bestiario que predomina en estas últimas pinturas de Darío Zana me ha llevado a pensar en aquellas crónicas de Marco Polo donde seres de conformación incongruente asombraban el ávido oído de un mundo medieval, o más atrás en la historia, la apasionada descripción del fin del mundo actual por parte de San Juan en el Apocalipsis, en la que ángeles y dragones, corderos y panteras se funden y confunden en la eterna disputa del bien contra el mal .
Esta suerte de seres antropomorfos Zana los incluye en la aparente irrealidad de un lugar sin lugar, un espacio blanco, el improbable vacío de la tela virgen. Un puzzle fatigoso e infinito que el artista reconfigura con un cierto capricho estético, pero con la firme convicción de poner orden en el aparente caos.
Este universo desfragmentado y vuelto a ensamblar con la precariedad de unos hilvanes provenientes de la memoria, o acaso del inconsciente, nos induce a una contemplación ingenua y al mismo tiempo comprometida; basta estar unos segundos delante del cuadro y rápidamente comienza a sentirse un sutil traslado hacia otra dimensión, hacia un territorio neutral, que es la experiencia plástica.
Del punto de vista compositivo, fuerzas antagónicas se disuelven y cristalizan en el inquietante devenir del discurso pictórico, una batalla silenciosa entre dos mundos que se mezclan y se repelen en una continuidad agobiante; la simetría
Con su joven maestría Darío nos arroja a vivir una película compleja, esas historias que requieren un tiempo prudente para terminar de digerirse. La obra de Darío Zana está sostenida por un guión lento y atrapante. Gracias a la elaborada técnica que la sostiene, su pintura se saborea con cierta facilidad, pero el discurso narrativo es de más difícil acceso, y esto hace que no tenga fecha de vencimiento. Pero atención; el hecho estético se produce desde lo “plástico”, y esto está más allá de cualquier presunción “literaria” que cabe a toda obra figurativa.
En resumen, el “mundo Zana” nos sacude en su vértigo de emociones que nunca estarán al alcance de la mano, sensaciones que será necesario encontrar en un tercer, en un cuarto plano de observación. Tendrá el espectador que dejarse arrastrar hasta ese punto infinito donde el yo pierde foco para dar paso a una comunión estética en la que realidad y pintura, sueño y literatura no presentan real diferencia, y entonces abrir los ojos de la percepción hacia otra imagen, talvez la verdadera imagen, ese algo que esta del otro lado, una pesadilla creativa que arrasa la comodidad del sueño reparador. Un mundo renovado, luego del purificador Apocalipsis.

Martín Riwnyj, Buenos Aires, julio de 2008

















http://www.dariozana.com.ar/

http://www.modo7gallery.com.ar/

No hay comentarios:

Entradas populares